PASEO DEL ESPOLÓN
LOGROÑO,
LA CIUDAD QUE
CONFUNDIÓ
enamoró
A UN GENIO
MIGUEL ÁNGEL
Y EL GENERAL
ESPARTERO
Paseo del Espolón, Logroño
Abrir ruta a pieun poco de historia
El Espolón es el salón de estar de
Logroño. Aquí se pasea, se queda, se charla… y, si hace falta, se celebra. Su nombre oficial —Paseo del Príncipe de Vergara— ya suena a época de levita, y no va desencaminado: el siglo XIX convirtió este espacio en el gran paseo urbano.
El corazón escultórico es el monumento ecuestre a Espartero, inaugurado el 23 de septiembre de 1895: bronce, caballo y un conjunto pensado para que la historia tenga pedestal. Y lo mejor del Espolón es que no se queda en estatua: es jardín, es banco, es quiosco, es punto de encuentro. Aquí la arquitectura es paisajística: diseño de recorridos, arbolado, simetría amable, esa especie de “escenografía cotidiana” donde cualquiera se siente parte del cuadro.
Dato curioso con gracia: el Espolón ha tenido incluso estatuas de reyes (y también ha visto cómo cambiaban los tiempos y las estatuas desaparecían). Porque este paseo es como un termómetro cívico: lo que pasa en Logroño, tarde o temprano, se nota aquí.
Pista para disfrutarlo con niños: proponles un juego de “¿quién se cita aquí?”. Parejas, amigos, familias, turistas… El Espolón no es un lugar; es una costumbre.