IGLESIA DE PALACIO
LOGROÑO,
LA CIUDAD QUE
CONFUNDIÓ
enamoró
A UN GENIO
MIGUEL ÁNGEL
Y LA PEREGRINA
C. Marqués de San Nicolás, 36, 26001 Logroño
Abrir ruta a pieun poco de historia
A Santa María de Palacio se la reconoce
desde lejos por su famosa “aguja”: una torre piramidal tan singular que parece un sombrero elegante puesto a propósito para que Logroño tenga silueta propia. Su historia arranca con un gesto real: Alfonso VII donó en 1130 su palacio para levantar aquí una fundación vinculada a la Orden del Santo Sepulcro, y de ahí le viene el apellido “de Palacio” y su título de “imperial”.
Dentro, el templo se organiza en tres naves y un crucero coronado por cúpula; fuera, la aguja marca el carácter: es gótica en intención (verticalidad, ligereza visual), pero el edificio ha sufrido reformas y refuerzos con el tiempo, como quien se ajusta el traje para que siga sentando bien. Incluso hubo épocas en que la aguja preocupó por su empuje y se hicieron obras para asegurar el conjunto.
Si te gusta mirar detalles: busca el contraste entre la torre cuadrada (campanario) y la aguja octogonal, como dos voces distintas cantando la misma canción. Y si vas con peques, diles que es “la iglesia del unicornio”: no porque haya unicornios, sino porque en una ciudad de torres, esta es la más rara y la más fácil de señalar. En Logroño, cuando alguien dice “¿ves la aguja?”, no hace falta GPS: ya estás orientado.