CATEDRAL SANTA MARÍA LA REDONDA
LOGROÑO,
LA CIUDAD QUE
CONFUNDIÓ
enamoró
A UN GENIO
C. Portales, 14, 26001 Logroño
Abrir ruta a pieun poco de historia
La Redonda es el gran “final de película” del casco antiguo: un templo que impone, pero que también acoge. Su construcción principal se inicia a comienzos del siglo XVI, con un modelo muy extendido en el norte: tres naves, capillas laterales y una estructura pensada para ser sólida y luminosa a la vez. Y luego están ellas: las torres gemelas que se han convertido en emblema urbano. Una de ellas (la sur, llamada San Pablo) ronda los 58 metros y es parte de ese perfil que se ve desde el Ebro y te dice: “ya has llegado”.
La palabra “concatedral” tiene su gracia: no es “menos” que catedral, es compartir título, compartir rango, compartir historia. Y en su interior hay mucho que mirar sin necesidad de saber arte: bóvedas, columnas, retablos, rejerías… esa mezcla de solemnidad y detalle que hace que, incluso si entras solo a descansar un minuto, te quedes diez.
Pincelada arquitectónica para jugar: mira hacia arriba y busca el “palmeral” de piedra que crean las columnas y las bóvedas. Es un efecto visual que sorprende porque es delicado sin ser frágil.
Y un apunte de presente: el edificio sigue vivo y se cuida; recientemente se ha estrenado nueva iluminación monumental para realzar sus elementos arquitectónicos por la noche. Así que La Redonda no es solo historia: es historia con interruptor, lista para brillar.